Hoy vuelve a cobrar muerte este triste espacio de desahogo vital. Más de un año ha pasado, quizá el año que me ha hecho acumular las situaciones que aún hoy no supero. Amoríos, romances y concubinatos encandalosos han hecho de mí lo que soy ahora, más de un año después, algo que ni yo sé qué es.
En la era de lo efímero calzo a la perfección. Nada parece satisfacerme y eso que llaman "plenitud" estoy seguro de que no existe. Ni dios es pleno porque se la pasa pidiendo que le crean... Producto de la era post-industrial quiezá, adquiero y desecho sentimientos. Lo malo es que la utilidad no la veo por ningún lado.
Aunque sí he crecido. En algunos ámbitos me va bien, como el académico-profesional, pero también llega a aburrir. Lo cierto es que vuelvo a sentir la necesidad, creada, de depositar en algún sitio que no sea la mente mía, las cosas que me aturden y atormentan diario. Espero aburrirme pronto de esto también y ecnontrar algún día lo inaburrible.
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