sábado, 21 de marzo de 2009

Asamblea Constituyente Parte 2: Las causas

En la anterior intervención sobre este tema afirmé:

"La estructura de nuestro sistema político, plasmada en nuestra Constitución, afecta directamente el desenvolvimiento y las funciones de nuestros gobernantes y nuestras instituciones (esto será tratado en otra ocasión)."

Hoy es esa ocasión.
La tesis que defiendo es la siguiente: El mismo sistema político y Estado costarricenses fomentan la corrupción e ineptitud de los políticos nacionales por: cultura política y aquilosamiento. Por eso, siempre dudaremos de estar preparados políticamente para una Constituyente; duda pertinente y fundada, pero que al no ser superada, no plantea salida.
El círculo vicioso deberá romperse, ya sea por una Constituyente (aplicando la prevención clínica antes de que el orden constitucional se rompa) o por una revolución (rompiendo el orden constitucional adrede).

En términos sencillos, la estructura legal tica hace a los políticos corruptos. Toda nuestra estructura legal nace de la Constitución Política y ninguna ley puede ser inconstitucional, de manera que la corrupción está inspirada, desde su raíz, en la Constitución.
Algunos dicen que el problema nacional en este tema de la Constituyente no es de índole jurídico, sino más bien político. Es decir, que la culpa del mal funcionamiento de nuestras instituciones políticas no proviene de su ingeniería, sino más bien, del uso político que se les da a estas. Por ello argumentan que la Constituyente no es necesaria para resolver el problema, sino sólo una buena administración. La pregunta es: ¿cómo han hecho esos políticos de turno para darle tan mal uso a las instituciones? ¿en qué se han basado o fundamentado? ¿Por qué los hemos dejado hacerlo?
Algunos apelarán a la más pura, vil e inherente corrupción de esos políticos (argumento típico de cualquier ciudadano), otros como yo, diremos que gracias a la ley, constitucionalmente válida y aprobada, han podido hacer todo eso. ¿Cómo es posible -preguntarán algunos- que la Constitución permita la creación de leyes que dan pie a la corrupción? Bueno, ahí está el detalle.
Detrás del mal funcionamiento de las instituciones está la corrupción e ineptitud de los políticos, pero detrás de esos políticos está la ley. Si la ley estuviera bien hecha (lo cual depende de una buena Constitución), los corruptos no durarían mucho en el poder y las instituciones podrían salvarse a tiempo.
Ahora bien, ¿quién determina lo que es constitucional y lo que no? La Sala Constitucional. ¿Y quién crea las leyes? La Asamblea Legislativa. Echarle totalmente la culpa a los Magistrados de la Sala IV y a los Diputados de la Asamblea me parece un argumento demasiado simplista (pero no del todo falso) y que no alcanza la raíz del problema. A fin de cuentas, tanto los Magistrados como los Diputados actúan amparados en la Constitución y las leyes. ¿Entonces? Parece ser un círculo vicioso...
La Constitución en su artículo 152 reza: "El Poder Judicial se ejerce por la Corte Suprema de Justicia y por los demás tribunales que establezca la ley." En este sentido, la misma Constitución deja abierto el portillo para que se haga del Poder Judicial lo que a los diputados se les ocurra, cosa que ha sido muy aprovechada. De nuevo, la responsabilidad es compartida entre: la Constitución, las leyes y los políticos. Si la Constitución no dejara portillos de este tipo, las leyes no podrían desvirtuar el espíritu constitucional y los políticos no se verían tentados a meter mano en el sistema político para sacar ventaja. Así, en ese orden de prioridad y profundidad.
¿Pero por qué aseguro que no es sólo culpa de los políticos? ¿Qué tiene que ver la cultura política de nuestro sistema político y el aquilosamiento (atrofia) del Estado en todo esto? En primera instancia, parto del principio rousseauniano y anarquista de que todo ser humano es bueno por naturaleza y es la sociedad la que lo corrompe. En segundo lugar, todos los días veo como la inmadurez, la incapacidad de consensos y acuerdos y la falta de diálogo, se plantan como las características más visibles de nuestra cultura política. Esa cultura política no viene de la nada, por el contrario, está bien fundamentada y condicionada por la estructura, conformación y desenvolvimiento de nuestro sistema político. Y este último, a su vez, está en buena medida determinado por la Constitución Política de nuestra República.
Es así como la cultura política cambia de un país a otro. Nosotros somos más pacíficos y democráticos que otras sociedades, y de la misma manera, nuestra Constitución y sistema políticos son diferentes que los de otras sociedades.
Un país con tantas leyes, todas teóricamente constitucionales, en donde éstas se contradicen entre sí o duplican funciones, permite denotar que el problema va más allá de las leyes y de los políticos que las usan para desempeñarse. ¿Cómo dejar de ser corrupto cuando hay leyes o reglamentos que dan facultades, a veces contrarias, al mismo funcionario? ¿Cómo evitar burocracia cuando legalmente la misma función la realizan 5 funcionarios? ¿Acaso esa burocracia no fomenta la corrupción con tal de obtener trámites expeditos?
Hemos podido descubrir las tres fases del círculo vicioso que encierra la reforma constitucional y también, el grado de profundidad que tiene cada uno. Hablar sólo de una renovación total de los administradores públicos o políticos, ya que estos son los culpables del mal funcionamiento del Estado, además de ser inviable en la práctica no será suficiente. Hablar únicamente de reformas legales no deja de ser inviable porque implica una tarea ardua a la Asamblea Legislativa (donde no es fácil avanzar y lograr acuerdos consensuados) y no escapa de contrariar algunos privilegios de la clase política dominante (por el tipo de reformas constitucionales necesarias) ahí representada.
Por lo tanto, parece ser ineludible la necesidad de realizar una Asamblea Constituyente en Costa Rica si lo que queremos es atacar los males desde la raíz. No obstante, esta Constituyente no puede ser del todo autónoma y soberana, es decir, en su convocatoria deben establecerse los únicos capítulos de la Constitución que serán reformados. Estaríamos hablando de una Asamblea Semi-Constituyente, aunque esto representa otros problemas que serán tratados en otra ocasión. Asimismo, creo que los constituyentes deberían ser electos de manera individual y no por partido político.
Esto último, porque cada partido político quiere hacer la Constituyente durante su mandato (aunque Arias la propone para el 2011, sin saber quién ganará la elección del 2010, lo cual es digno de reconocer). De forma tal que, como sólo un partido político a la vez puede estar en el gobierno, todos los demás que no estén se van a oponer a la Constituyente y así sucesivamente; impidiendo, por cualquier razón o sinrazón, la realización de la misma.
En conclusión, las causas hasta hoy argumentadas por el Ministro de la Presidencia para convocar a una Asamblea Constituyente se quedan cortas. Por este motivo, alguien podría pensar que la realización de la Asamblea Constituyente no es necesaria y oponerse a ella a toda costa. Yo, por el contrario, me opongo a la realización de la Constituyente tal y como la plantea Arias, pero considero, por las razones aquí expuestas y otras, que sí es necesario hacerla.
Mariano Salas.

Divino Egoísta

Hoy vuelvo a ver el sol
Y lo único más grande es el cielo.
En él las nubes van o vienen.
Y el sol las ve pasar.

Agacho la mirada para ver más acá.
Las montañas tapan el horizonte anhelado.
Y las sombras de las nubes en ellas se ven.
La sombra se acerca o la luz huye.
El viento sopla la flora sin lograr moverla de ahí.

El río va montaña arriba a encontrarse con él mismo.
Yo persigo la luz para no encontrarme nunca.
De pie contemplo la grandeza de dios.
De pie contemplo la naturaleza del demonio.

Percibo al mundo girando por un instante sin permiso.
Un segundo que se irá castigado al precipicio.
Y en ese segundo va un pedazo de mí y otro de ti.
Pedazos que son nuestros sin saberlo, y nosotros sin decirlo.
Tú y yo sin ser lo que somos.

Escucho al colibrí que aletea eternamente.
Cada roce de ala me dice algo distinto.
Es la palabra de dios que trae alegremente.
Es el susurro de mi propio laberinto.

Apresurado corro a mi amuleto.
La tentación divina acecha cual felino.
Y mis oídos son ya de bosque desierto.
No vaya a ser que sucumba al miedo fácil.
Miedo que hace bien a los débiles,
Mas que aterra a los autosuficientes.

Huelo cada flor que topo a mi paso.
Y sus olores de historia milenaria me confiesan
La crónica de un divino, de un iluminado.
Crónica que ha sido cambiada, que ha sido manoseada.
Según su color la versión varía.
Según su olor la versión se amplía.

Espantado acudo bajo mi almohada.
Para oler sólo mi propio olor
Y ver sólo mi propio color.
Construyo mi crónica personal.
Crónica que es válida y real
Como la de cualquier flor de buen olor.

Siento el agua enfriar el calor de mis manos.
Robándoselo con mayoría absoluta.
Como cuando la nieve obstruye
Y la sal por bien destruye.
Alejando el agua divina de mis manos
El ansiado calor vuelve de a poco.

Abrumado con tanta agua
Casi ahogo de angustia.
Agua que quiere mojar hasta lo que
No pueda alcanzar.
Humedad teñida de santidad
Con promesas de nunca oxidar.

Gusto del sabor del aire.
Insípido como las palabras de un muerto.
Seco y enterrado cual civilización de piedra.
Aire gaseoso y disperso como la creencia de dios.
Dios diseminado y tergiversado por quienes lo crearon.
Creación imperfecta como todo aquello que es hecho.
Hechos de un dios que nadie creó porque él no creó a nadie.

Obstinado exhalo ipso facto.
La impureza no ha de llegar a mis entrañas.
¡Yo he de impedirlo!
¡Yo he de vencer al rebaño!
Aunque tenga que escupir las tripas envenenadas.
Aunque deba sentir el fuego sobre mi piel.
Aunque luego no quede nada de mí.
¡Seré yo quien viva!
¡Seré yo quien perdure!
¡Seré yo en quien crea!

Sospecho de la ira de un dios egocéntrico.
Presagio el castigo eterno de la envidia.
De saber que no ha podido con un miserable mortal.
De odiarse a sí mismo por otorgar razón a una bestia más.
Presiento la rabia de un niño que no obtiene lo que quiere.
Preveo el rencor del libre albedrío.
Ya oigo las espadas de su ejército luminoso.
Tropas movilizadas por un error en el sistema.
Generales resucitados para servir al todopoderoso.
Serviles lacayos de quien más ama la esclavitud.
Amor perverso convertido en odio por lo que ha hecho y por lo que es.
Odio que al no caberle en su espíritu, por ser más grande que él,
Tuvo la necesidad de encarnar en el demonio y actuar contra sí
Mismo para entretenerse.

Veo a dios frente a mí hoy.
Y lo toco.
Y es real.
Le hablo y responde.
Y le grito y me grita.
Y lo insulto y me insulta.
No tiene forma humana.
Más bien ninguna forma tiene.

¡Dios te he vencido!
Porque hoy tengo la seguridad en mí.
Porque el miedo a la muerte ya no tiene efecto.
¡Dios te he vencido!
Porque tu narcisismo jamás fue motivo de mi admiración.
Porque tu envidia a los otros dioses es lo que te hace actuar.
¡Dios te he vencido!
Porque el fuego de los infiernos es definitivamente más atractivo
Que las rosas de tu paraíso celestial.
Porque la inmortalidad que me prometes no te ha servido siquiera a ti.
¡Dios te he vencido!
Porque con tu omnipotencia has demostrado total negligencia frente a las miserias del mundo: ¡el mundo que tú hiciste!
Porque sin negar tu existencia, me niego a tu creencia.

Ahora descarga tu ira sobre mí.
Soy inmune de tu verbo.
Y al fin estoy tranquilo conmigo mismo.
Tu derrota ha levantado el obstáculo que impedía verme.
Hoy me conozco más, y mejor.
Antes la atención era para ti, Divino Egoísta.
Hoy me atiendo a mí y soy feliz.

Anda y destruye lo que he hecho
Porque no podrás destruirme a mí.
¡Dile al demonio que me arranque las piernas!
¡Dile que venga para consumar tu castigo!
¡Dile a él!
¡Dile a él porque tú no tienes las agallas!

¿O preferirás enviar a alguien de tu confianza?
¿Algún arcángel con su espada poderosa?
¿Algún querubín de luz incandescente?
¿Algún santo de estampita casera?

Pude hacer de mi alma y de mi cuerpo una sola esencia.
Viviré con mi espíritu puesto en las cosas de hoy.
No lo desperdiciaré para la eternidad.
No lo guardaré intacto esperando inmortalidad.
En mi causa están cuerpo, alma y espíritu,
Y los tres morirán cuando aquella muera.

Mi gloria no es para nadie.
Ni siquiera para mí mismo.
¡Deja de mendigarla!
Mi honor sólo mío es.
¡Deja de limosnearlo!

Yo no te considero el único dios.
Si acaso sólo uno más de ellos.
Y entre tantos el más avaro
Porque te quieres sólo a ti mismo
Y pides el amor de los demás.

Tampoco eres el más sabio.
Hombres de carne y hueso te han superado ya.
Hombres que no eran egoístas ni envidiosos.
Hombres que luchaban contra el miedo,
No que lo incentivaban como tú.

Tu sangre azul se ha descolorido.
Hoy estás cual rey sin heredero.
Hay hombres que podrían ser tus príncipes,
Incluso mujeres dispuestas a sacrificarse.
Pero tu egocentrismo te impide ceder divinidad.
¡Oh Divino Egoísta!

Hay quienes te procuran todo honor y gloria.
Hay quienes te juran fidelidad eterna.
Hay quienes combaten tu miedo.
Y hay quienes simplemente no creen en ti.
¡Oh Divino Egoísta!

Hay quienes por conveniencia te creen.
Y hay otros que lo hacen por el miedo que inspiras.
Yo no soy ninguno de ellos, no te creo ni te temo.
Y de estar solo no haría más que sentirme seguro.

Quema estas palabras si quieres.
No serás el único en hacerlo
Y yo no seré el último en reescribirlas.

¡Ahora vete!
No tengo nada más que decirte
Y tú nunca has dicho nada de mi interés.

Mario Sillas.