Hoy es una de esas ocaciones, por lo tanto no sé en qué iré a parar. Hoy quiero hablar de la vida, todo el mundo lo hace y yo no veo porqué no he de hacerlo yo también. Donde cabe uno, caben dos y así sucesivamente.
Voy al grano, para mí la vida es como un pasillo recto que tiene muchas puertas a los lados, todas iguales, del mismo color, tamaño, forma, textura, olor, sabor y esencia. Todo el pasillo es igual. Cada persona es ubicada al nacer en ese pasillo y mientras crece deberá ir decidiendo cuáles puertas abrirá y cuáles no. Como no existe ningún parámetro para escoger una puerta y como todas son iguales, la suerte juega un papel muy importante a lo largo de este gran pasillo llamado existencia.
Así también lo es la zozobra y la incertidumbre e inseguridad de no saber qué habrá detrás de esa puerta. Sin embargo, las puertas se van abriendo y conforme nos vayamos encontrando cosas en ellas, así iremos escogiendo el resto de puertas que abriremos. Ahora bien, hay puertas que nos traen sorpresas desagradables y por eso las cerramos, tratando de nunca más voverlas a abrir. Lo que se olvida en este sentido es que aquello que una vez hubo detrás de una puerta, hoy puede ser otra cosa muy distinta. Un día puede salir un payaso con una cara de terror y asustarte, pero al día siguiente, puede que haya una rosa muy hermosa que te invite a conocer su aroma.
También se nos olvida que cada una de esas puertas que abrimos nos lleva a otro pasillo igualmente largo y lleno de puertas que el anterior. No es justo para uno mismo, para las demás personas que uno se encuentra y para la vida misma, que uno pretenda sellar una puerta porque alguna vez se encontró con algo disgustante.
De lo que se trata es de vivir el riesgo, abrir todas las puertas posibles y experimentar, total que la vida no es otra cosa que el modo en que aprovechamos nuestra existencia.
Hay puertas que tienen un candado, a veces uno tiene la llave de ese candado y a veces no. A veces la llave de ese candado está detrás de otra puerta y a veces no. A veces hay candados de puertas cuyas llaves están detrás de puertas para cuyos candados aún no tenemos la llave y a veces no. A veces podemos abrir puertas que tienen candados para los cuales no tenemos llave y a veces no. A veces la gente se queda frente a una puerta pensando qué habrá detrás, con miedo y precausión a la hora de abrirla y aveces no. A veces hay puertas que no tienen candado y aún así no podemos abrirlas y a veces no.
A veces uno sabe lo que escribe y a veces no. A veces lo que escribe es interesante y a veces no. A veces uno escribe estupideces que a otros les parecen interesantes y a veces uno escribe cosas interesantes que a otros les parecen estupideces. A veces hay estupideces interesantes y a veces hay cosas interesantes estúpidas y a veces no. A veces uno tiene un público al cuál dirigirle sus escritos y a veces no. A veces sin saber a quién escribir se le escribe a más personas y a veces no. A veces más personas escriben sin saber que le escriben a otras y a veces no. A veces nadie escribe esperando que el otro le escriba lo que él iba a escribir sin querer escribírselo a nadie y aveces no.
A veces las cosas hechas sin sentido son las que más sentido tienen y a veces no. A veces uno sólo escribe porque le da la gana, a veces no escribe sólo porque no le da la gana, a veces las ganas solas se escriben y a veces no.
A veces la gente entiende lo que uno escribe y a veces no. A veces lo que entiende la gente es mejor que lo que uno escribe y a veces no. A veces la gente escribe mejor que uno y a veces no. A veces la gente entiende lo que escribe y a veces no. A veces la gente escribe lo que entiende y a veces no.
A veces uno escribe seguido hasta que se cansa y a veces no. A veces uno se cansa de escribir seguido y a veces no. A veces uno cansado escribe y a veces no.
A veces uno sabe lo que es la vida y a veces no. A veces se vive la vida sin saber que se está viviendo así y a veces no. A veces sin estar vivo se vive la vida, a veces la vida se vive a sí misma pero no en mí y a veces la vida vivida es muy distinta de la que yo viví mientras pensaba que estaba vivo sin necesariamente estar seguro de estarlo y a veces no. A veces la vida está viva y a veces no. A veces la muerte es más viva que la vida y a veces no. A veces la muerte y la vida son lo mismo y a veces no, pero a veces la vida depende de las veces que arriesgues la muerte y decidas vivir, aunque luego quieras morirte para seguir viviendo como vivías antes de que comenzaras a vivir.
A veces uno vive y a veces no.
Flogístomo.