sábado, 25 de octubre de 2008

Sobre "Rebelión en la Granja" Orwell.G

La modificación a las leyes de acuerdo con los intereses de las élites gobernantes, la explotación laboral amparada en quimeras ilusiones utopistas, la manipulación de las masas ignorantes, la represión ante cualquier disenso de opinión, la creación de un culto a la personalidad y la degeneración del cambio en más de lo mismo; son algunos de los temas que trata “Rebelión en la Granja” (1945) respecto a los derechos humanos, especialmente, los civiles.

En nuestro país sucede algo parecido a la modificación que se hace de los siete mandamientos en la Granja Animal. Ciertamente no es una modificación o alteración flagrante de las leyes para conveniencia de los gobernantes como sí sucede en la novela, puesto que Costa Rica posee cierta institucionalidad que debe ser respetada o al menos parecer que así sea. Sin embargo, sí existe una suerte de interpretación de las leyes para conveniencia del gobierno. Esto, claro está, se refleja en el actuar de la Sala Constitucional, convertida en nuestros días, en el “Squearel” costarricense.

En casos como el de la posibilidad otorgada al ciudadano Óscar Arias para volver a participar en una elección presidencial, las consultas respecto a algunos capítulos del TLC con Centroamérica y Estados Unidos, las consultas respecto a algunos puntos de las leyes de implementación del mismo tratado y otros aspectos, forman parte de esa interpretación por conveniencia que se hace de la ley. Numerosos juristas y abogados constitucionalistas señalaron las graves faltas en que incurren los mencionados casos, pero la Sala se pronunció y esto es santa palabra en Costa Rica. Lo anterior revela que esta institución concentra una buena cuota del poder político del país, pese a ser un órgano del poder judicial, lo cual nos muestra el estado del (des)equilibrio de poderes en nuestro país, que podría llegar a asemejarse al nuevo status-quo impuesto por el cerdo Napoleón, cuando habiendo expulsado a Snowball, suprimió las asambleas que se realizaban en la granja los domingos, concentrando así el poder en sus manos.

Por otro lado, la sobreexplotación de que son víctimas los animales de la granja es un evidente ejemplo de la violación a los derechos humanos. Con la excusa de que los cerdos realizan un tipo de trabajo distinto, a nivel cerebral y de dirigencia, los demás animales aceptan el tener que cumplir con trabajos más forzosos y sin duda, más agotadores que el de los cerdos. Es una esclavitud la que viven estos animales, incluso peor que cuando estaban bajo el mando del señor Jones. Por suerte en Costa Rica tenemos una legislación clara en este sentido, y a nivel de percepción personal, creo que se cumple por lo menos en la mayoría de los casos. No obstante, otro arista de este tema es la utilización que se hace de los animales aprovechándose de su gran ignorancia y acogiendo los deseos que estos tienen de una granja más igual, donde todos sean tratados con respeto y dignidad. Consientes de ambas cosas, los cerdos gobernantes, además de corromper y prostituir los ideales inspiradores de la rebelión, terminan haciendo de los animales de la granja sus serviles esclavos. Esta parte puede que sí haya sido reproducida en nuestro país, por ejemplo con todas las promesas hechas a la población en torno al TLC.
Si bien puede que el engaño a la gente no sea una violación a los derechos humanos, sí constituye un abuso y una deshonestidad notables.

La represión aplicada por los cerdos hacia sus propios camaradas de rebelión es completamente contraria a los derechos humanos y constituye en este libro, una crítica a la época estalinista de la Unión Soviética. La siembra del temor al pensamiento divergente logra una efectiva obediencia, pero acaba por aniquilar todas las razones por las cuales la rebelión había sido realizada, las cuales a su vez son el fundamento que sostienen cualquier revolución o gobierno. Asimismo, el impedir que se piense de manera autónoma, socava el sentido que tienen los gobernantes para dirigir su país o territorio, derivando en una dictadura absoluta en donde sólo lo que dice el dictador es cierto.
Nuestro país actualmente no vive algo parecido, aunque al presidente no le guste la democracia porque la oposición no lo deja gobernar y haya manifestado “estar cansado” de que le controlen todo y de que se le pidan las cuentas que debe rendir, estamos lejos de caer en un Estado totalitario. Esto en buena parte porque no vivimos en un pueblo de animales… y al menos una minoría tiene el criterio suficiente para manifestar sus puntos de vista propios y divergentes al oficialismo.

El culto a la personalidad fue algo característico del régimen estalinista en la Unión Soviética. Si bien el régimen era ateo, existía una glorificación hacia la figura de Stalin que perfectamente podría considerarse como una religión. En nuestro país nos hemos podido percatar de la importancia otorgada hacia la imagen del presidente, a tal punto que existía por lo menos una persona encargada exclusivamente del cuidado y proyección de la imagen del presidente. Este tema incluso llegó a obligar la renuncia de una alta funcionaria del Ministerio de Cultura y Juventud, cuando pretendía colocar la figura del Ex Presidente Daniel Oduber en una pared del Museo Nacional y a tamaño real. Tal acción, perjudicaría la imagen del presidente según la asesora personal en este tema, ya que ambos habían tenido diferencias en el pasado.
Esto es sólo una muestra del grado de personalismo que persiste en nuestra sociedad actual, y es reconocido que de esta práctica al caudillismo sólo hay un paso.

Si bien los derechos humanos en Costa Rica son grosso modo respetados, debemos estar siempre vigilantes sobre ellos. No podemos considerar que las luchas por la libertad, la justicia, la igualdad y la equilibrada repartición de la riqueza ya fueron dadas y que, por lo tanto, ya en ese tema todo esté resuelto. Estos tres valores están tratando de ser alcanzados desde la revolución francesa (1789), y aún hoy, es difícil asegurar que existan plenamente en alguna democracia del mundo. No tomo en cuenta los derechos humanos de segunda y tercera generación porque no quiero terminar con un final triste, pero vale la pena rescatar que para alcanzarlos va a ser necesaria la educación. La educación fue la que le permitió a los cerdos (y es la que le permite a algunos cerdos hoy) conquistar el poder de la granja y hacer con ella lo que quisieron, a la vez que su ausencia le impidió al resto de los animales defenderse mejor y no perder su sueño. La educación tiene doble filo, y en ambos es igualmente filosa. Uno es el de la reproducción sistemática de los esquemas tradicionales de la sociedad, como el utilizado por los cerdos para con sus animales; el otro es el de la construcción de nuevos paradigmas mentales que acaben con la injusticia y la avaricia reinantes, del cual sólo existen ejemplos nunca materializados, tanto en la novela de Orwell como en la vida real. He ahí el molino que debemos construir.

Mariano Salas N.

sábado, 18 de octubre de 2008

Verde por fuera y negro por dentro… ¿Quién es?

Desde que somos niños y vamos a pasear con nuestros padres por todo el territorio nacional (los que hemos tenido la oportunidad de hacerlo) o con los grupos de la escuela o el colegio, nos damos cuenta de la gran riqueza natural, tanto de flora como de fauna, terrestre como acuática, que posee nuestro país. Y es que llama poderosamente la atención cuando uno piensa en la magnitud de biodiversidad que alberga ese 0,03% de las tierras emergidas en la cual nos tocó nacer; nada más y nada menos que un 4% del total de especies conocidas hasta el momento alrededor del mundo.1

Pero no sólo nos damos cuenta por nuestros propios medios, sino también a través de un sistema educativo que fomenta la creencia en ese país verde y de aire fresco, con casi un 30 por ciento de su territorio nacional protegido bajo distintas modalidades (parque nacional, refugio de vida silvestre, reserva biológica, áreas de conservación) y que siempre y en todo momento defiende el medio ambiente por considerarlo el futuro de las generaciones venideras. Esto nos hace sentir de cierta forma orgullosos del país que tenemos y pensar en lo generosos que somos al entregar una parte de nuestra Costa Rica a una materia que por muchos años fue menospreciada.

Es tan grande esta ilusión ecológica que tenemos, que el mismo comercio se ha valido de ella para sacar su agosto. Hoy podemos ver en cualquier librería, tarjetas postales con diferentes fotografías de algunos de los paisajes turísticos más reconocidos de Costa Rica. Y probablemente uno no conozca el lugar de la foto, pero igual la compra porque se la quiere enviar a algún amigo extranjero y hacerlo sentir con ganas de venir

Esta situación nos ha vuelto famosos en todo el mundo (Costa Rica es líder internacional en temas de conservación ambiental), dándonos una imagen de destino turístico del tipo “lugares que debo visitar antes de morirme” y convirtiéndonos en una economía que origina buena parte de su producto interno bruto a partir de actividades vinculadas directa o indirectamente con el “turismo verde”. Es gracioso y a la vez sorprendente ver a los turistas bajarse del avión y preguntar ¿dónde está la playa? ¡Como si toda Costa Rica fuera sólo eso! Y es simplemente la reacción más lógica que pudieran tener, no saben otra cosa de nuestro país que no sea playa o algunos volcanes y esto es culpa nuestra y de nuestras autoridades, las cuales se encargan de promocionar con ese perfil a nuestro país.

Lo único preocupante del caso no es que pregunten por la playa, sino que cuando van camino a ella, leyendo sus libros de paisajes costarricenses, viendo folletos con información de distintos hoteles para pernoctar, e imaginando todos esos sueños que se harán realidad cuando vean el primer grano de arena; miren por la ventana y lo que vean no concuerde con la realidad vendida, con su buen prejuicio sobre los bosques, ríos y playas prometidas.

Es precisamente esa desilusión sufrida por el visitante, por el costarricense engañado con una publicidad falsa que le dibujó en su mente un país inexistente y por el fetiche de esa “Costa Rica verde”, que hoy me obligo a escribir estas líneas. Con el fin de mostrar una realidad más crítica, más propia y no responder sólo a lo que se enseña, sino a lo que uno aprende observando, comenzaré por la situación actual del país en este tema. ¿Cuál es la condición real de Costa Rica en relación con su medio ambiente?

Condiciones actuales

Hace pocas semanas veíamos a nuestros vecinos de Guanacaste huir hacia los alberges para refugiarse de las inundaciones y poder sobrevivir. Dentro de los ríos desbordados hasta el 15 de octubre se encuentran el Tempisque, que afecta a las localidades de Ortega y Bolsón en Santa cruz y el río Los Ahogados que impidió el paso entre Liberia y la Cruz por la Carretera Interamericana Norte.2 Estas localidades solicitaban recursos básicos como agua potable, alimentos y el restablecimiento del fluido eléctrico. Durante varios días más de 421 personas vivieron en albergues.3
Cabe destacar que una de las principales razones por las cuales un río se desborda es la acumulación de basura dentro del cauce.

Por otro lado, la reciente detección de alta contaminación con heces en playa Tamarindo por parte de un estudio del AyA, refleja que las condiciones no son para nada alentadoras. Esta playa se ubica al lado del principal sitio de desove de las tortugas baula (Parque Nacional las Baulas) y sin embargo, ahí hay 790 coliformes fecales por cada 100 mililitros (la medida para que el agua sea apta para la natación es de 240 coliformes por cada 100 mililitros). Esto quiere decir que las tortugas deben desovar en un lugar donde los seres humanos no nadarían, aun tratándose de un parque nacional. A raíz de este estudio se sabe que la mayoría de esa contaminación proviene de las heces humanas, ya que se encontró abundantes cantidades de la bacteria Esterechia coli, la cual forma el 93% del excremento humano. Lo que llama la atención del caso es que el grado de contaminación aumenta conforme nos acercamos a los hoteles Tamarindo Diriá, Wind’s and Rock’s y la Pescadería Pedros.4 Una buena pregunta sería: ¿por qué sucede esto si el Hotel Tamarindo Diriá cuenta con la Bandera Azul Ecológica como uno de sus principales atractivos?

Utilizando otro ejemplo, pero esta vez en el área metropolitana, existe el caso (de los que se conocen y se publican) de una finca que contamina el afluente río Macho, que abastece las plantas del AyA y suministra el líquido para unas 60 000 personas de Tibás y Moravia. La cantidad de bacterias en el agua que la finca lanza al río es similar a la del agua séptica. El dueño de esta finca, Mohamed Ibrahim Ei Gahnam, ya tiene antecedentes y clausuras previas como operador de este tipo de negocios. Aunque una Jueza ordenó el cese de las actividades en la finca La Guacamaya en agosto de 2007, la lechería continúa trabajando.5

Con este panorama, podemos afirmar que la condición real de Costa Rica en materia de medio ambiente es bastante preocupante, sobretodo cuando se habla de un país “verde”.

No es asunto nuevo

Desde la Administración de Calderón Fournier, el tema del medio ambiente y el desarrollo sostenible ha comenzado a cobrar una fuerte importancia dentro de los programas de gobierno de turno. De hecho, durante este gobierno Costa Rica participó en la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Ambiente y Desarrollo en Río de Janeiro en 1992 y suscribió los Acuerdos Gubernamentales que de ella se derivaron: La Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo; La Agenda o Programa 21; La Convención sobre la Diversidad Biológica; La Convención sobre el Cambio Climático; y La Declaración sobre Principios Forestales. El país también ha participado y suscrito los acuerdos de las principales cumbres sociales realizadas a partir de la Cumbre de Río: La Cumbre de El Cairo en 1994 sobre Población y Desarrollo; La Cumbre de Beijing en 1995 sobre Mujer; La Cumbre de Copenhague en 1995 sobre Desarrollo Social; y La Cumbre de Estambul Hábitat II sobre Vivienda y Asentamientos Humanos.6 De esta fecha en adelante, la importancia del medio ambiente, su conservación y explotación racional, serán temas de importancia estratégica para las campañas y planes de gobierno.

Un ejemplo de esto es la declaración que hace el expresidente Figueres Olsen hacia el final de su gobierno en una entrevista para LaNación, donde destaca como uno de sus logros más importantes lo siguiente: “En el campo ambiental hemos posicionado al país en temas importantes con respecto al futuro, como biodiversidad y cambio climático”. 7

Además, desde el 15 de julio de 1985, con la ley 6990 para incentivar el desarrollo turístico, ya se habla de una explotación racional dentro de los límites del desarrollo sostenible.8

A pesar de la dedicación y relevancia que se le viene otorgando al tema desde hace ya más de 15 años, la Costa Rica real nos sigue demostrando, con casos como los citados al principio, que queda mucho por hacer; y quizás un buen primer paso sea reformar leyes como la 6990.

¿Qué es la política ambiental y turística?

Aprovechando el gran auge que tiene todo lo relacionado con protección ambiental a nivel mundial, sería bueno replantearse lo que una buena política ambiental podría encerrar como sus principales objetivos. Desde mi punto de vista, son cinco las principales metas de toda política ambiental y turística respetable:

· Proteger, conservar y resguardar el territorio que ya está bajo el amparo de alguna modalidad. Esto debe ir acompañado de una mayor promoción como destino eco turístico, sin, de ninguna manera, permitir la corrupción de su razón de ser.
· Eliminar los incentivos turísticos como: la exoneración de impuestos, regalo de la factura de agua y electricidad, la agilidad de los trámites legales (que termina en falta de regulación y regalo de patentes municipales) y la depreciación acelerada ente otros.
· Hacer más riguroso el control de los desechos producidos por los centros de producción, con el propósito de eliminar la contaminación por este concepto. Esto incluye plantas de tratamiento reales que podrían encarecer los costos de producción y operación.
· Intensificar los programas de venta de bonos ambientales hacia los países más industrializados. Aquí se incluye al Estado como un fuerte vendedor de bonos ambientales en el extranjero, con el objetivo de reinvertir el dinero devengado en la política ambiental y turística.
· Aumentar el gasto público en innovación ambiental con el propósito de hacer más eficiente el actuar del gobierno en la materia y la aplicación de la política en la realidad.

Respecto al primer punto, Costa Rica se ha distinguido por el cuidado en sus áreas de conservación; sin embargo, persisten deficiencias que se deben ir subsanando más aceleradamente. Por ejemplo: la tala ilegal de árboles, la caza ilegal de especies ya sea en peligro de extinción o no, la usurpación del terreno protegido, el déficit en el número de guarda parques (lo que requeriría quizás de salarios más atractivos), la falta de equipos especializados para realizar las tareas típicas en el campo, las condiciones precarias en que se encuentran las instalaciones de una buena parte de los refugios de vida silvestre (como el de Playa Hermosa- Punta Mala), entre otras necesidades básicas de las que se carece. No se trata, en este primer punto, de hacer a los parques nacionales y áreas de conservación un simple territorio desconocido en donde nadie pueda entrar, sino de áreas que puedan ser visitadas por los turistas nacionales y extranjeros y así obtener algunas utilidades para beneficio del propio parque. En caso de que algún parque concentre la actividad turística, como el Volcán Poás, el Irazú o Manuel Antonio por ejemplo, se podría contar con un fondo común adonde vayan a parar la mayoría de las ganancias por este concepto; así se garantiza su reinversión y distribución porcentual entre todos los territorios protegidos. Digo que sólo vaya la mayoría de los recursos a ese fondo porque la gestión de las áreas silvestres protegidas costarricenses representa un aporte significativo a la economía nacional y local, con un impacto indirecto en la disminución de la pobreza por medio de la provisión de bienes y servicios. Estos últimos han sido valorados (en el caso de los parques nacionales y reservas biológicas) en unos US$800 millones anuales, monto equivalente a un 4,5 % del PIB.9 Si todo esto fuera sólo para el sector turístico, se sobrecargaría el sector mientras otros se debilitan y esa no es la idea. No obstante, un problema actual es que una buena parte de ese dinero se destina a otras actividades, lo que impide que el sector turístico y ambiental se desarrolle más aceleradamente para resolver sus deficiencias.

El segundo punto es de vital importancia para discriminar a los buenos productores y empresarios de aquellos que sólo están amparados a la “gallina de los huevos de oro”. El buen empresario construye su negocio donde sabe que tiene ventajas comparativas, y no necesita que le anden regalando los insumos, a costa de todo el Estado costarricense, para mantenerse en el mercado. Pero hay otros a los que si no se les da todo “en bandeja de plata” amenazan con abandonar el sector, arguyendo que pierden competitividad respecto a los demás países donde los costos de producción y mano de obra son menores y presagiando fugas de inversión con graves consecuencias para el desarrollo del país. Ese tipo de empresario es el que Costa Rica menos necesita, desgraciadamente es el mismo que la ley promueve. Con incentivos turísticos como los de la ley 6990 nos aseguramos la llegada de empresarios ineficientes y le hacemos el mercado más competitivo (injustificadamente) a los que sí valen la pena. Además, con este tipo de políticas turísticas lo que ganamos es convertir a un sector que ha demostrado ser muy productivo y generar buenas ganancias, en un sector alcahueta que impide la mayor percepción de ingresos al Estado y que destruye, todavía, los recursos naturales.

En el tercer punto se habla de mayor severidad en el control de los desechos producidos por cualquier actividad que los genere. Precisamente este es el principal problema que acosa nuestro ambiente, amenaza con modificarlo para siempre y es el principal responsable antrópico de los últimos desastres naturales en nuestro país. Sobre este tema volveré más adelante.

El cuarto punto es muy importante para la generación adicional de recursos financieros de que dispondrá el mismo sector. Esto aunado a los recursos que ya de por sí produce el turismo en Costa Rica (4.5% del PIB), permitirá destinar el dinero necesario para el control más severo de los desechos y para el quinto punto que trata de la innovación.

La innovación es un aspecto imprescindible en cualquier sector. Brinda eficiencia, agilidad, facilidad, reducción de costos, mejoras en los servicios, aumento de la productividad, mejor control, por todo lo cual mayores ingresos. De esta manera, quiero mostrar un círculo de retroalimentación financiera que comienza en los parques y áreas de conservación del primer punto, donde quizás se necesite un primer empujón con ayuda del gasto público, o simplemente de reinversión total de lo producido en lo que se produce, para luego dejar que el círculo se siga impulsando a sí mismo. Para esto es necesario sacar a los productores que no quieren contribuir con los ingresos del Estado (y a las vez del sector) para aplicar las políticas ambientales, eliminar incentivos del tipo “6990” y que los recursos sean administrados en mayor medida por los agentes que los generan (los parques nacionales, el Estado (principalmente por concepto de bonos), y los empresarios contribuyentes).

Las industrias limpias

Actualmente se habla mucho (lo podemos constatar en la publicidad hotelera a través de cualquier medio de comunicación masiva) de que las empresas instaladas cerca de áreas protegidas o las costas, las cuales en su mayoría están relacionadas con la industria del turismo, son amigables con el medio ambiente.

Podemos definir a estas industrias, como aquellas que tienen por objetivo promover actividades que lleven a la adopción de la producción más limpia al sector empresarial para que obtengan beneficios simultáneos en aspectos económicos y ambientales, así como en aspectos sociales en el lugar de trabajo; lo que conforma una iniciativa de desarrollo industrial sostenible. Además, realizan actividades de promoción del concepto de Producción más Limpia en el sector empresarial costarricense por medio de los siguientes servicios: información sobre tecnologías limpias y aspectos ambientales preventivos; transferencia de tecnologías limpias e ingeniería financiera para proyectos de eco-eficiencia; capacitación de personal (consultores, técnicos, mandos medios y gerencia de las empresas); evaluaciones en planta mediante la metodología Prisma y asesoría en políticas de Producción más Limpia.10 En ese sentido, se supone que los grandes proyectos hoteleros desarrollados principalmente en las costas cumplen, o deberían hacerlo, con los principios fundamentales de una industria limpia.

Sin embargo, la realidad parece ser algo muy distinto. Como en el caso de Tamarindo, existe un preocupante desequilibrio en las condiciones de abastecimiento de algunos recursos naturales de vital importancia para el medio ambiente y la vida humana misma. El crecimiento acelerado de actividades turísticas cerca de áreas protegidas es desmedido, desplanificado y no concuerda con el de una industria limpia. Para el momento de escribir este ensayo no se encontró información disponible del número de industrias limpias existentes en el país, lo que revela la falta de interés por parte de las autoridades.

Para ejemplificar esta situación, los ciudadanos de algunos cantones guanacastecos comienzan a preocuparse por el uso irracional del agua que realizan algunos complejos hoteleros y tienen miedo de sufrir graves consecuencias.
Debido a la importancia que la noticia tiene para este tema, me permitiré transcribirla textualmente.
Santa Cruz, Guanacaste. Los pobladores del cantón guanacasteco de Santa Cruz tienen enfrente una preocupante disyuntiva. Por un lado, reconocen los beneficios del turismo para la zona, pero, por otro, señalan que su desordenado desarrollo amenaza con agotar los mantos acuíferos locales. Un grupo de vecinos atribuyen a la municipalidad y demás instituciones estatales el otorgamiento “indiscriminado” de permisos para la construcción de hoteles, piscinas, canchas de golf y condominios. Todos con altos requerimientos del vital líquido y sin que nadie lo controle. El principal temor de los lugareños es que los dueños de los proyectos vacacionales presionen a las autoridades locales para permitirles extraer el líquido del acuífero Nimboyores, ubicado entre los distritos Tempate y Cartagena, y uno de los pocos que aún no ha sido sobreexplotado.
“Cuando no haya agua, tampoco habrá turismo. Todos se irán, pero nosotros quedaremos aquí”, dice Rosa Angulo, vecina de Cartagena.11


El desarrollo de infraestructura costera con fines urbanos, y especialmente turísticos, ha ido en aumento en los últimos años, produciendo alteraciones en los ecosistemas locales, especialmente por eliminación de cobertura vegetal y contaminación de las aguas costeras marinas y dulces.12 ¿Es este el tipo de inversión extranjera directa que queremos atraer hacia los centros de mayor belleza natural de nuestro país?, ¿qué estará haciendo el gobierno para mejorar la situación de nuestros ríos, de nuestros mares, de nuestras calles, nuestras aceras, nuestras ciudades, ese que es el verdadero ambiente donde nos desenvolvemos diariamente?, ¿cómo se utiliza el gasto público dirigido al ambiente?

La noticia anterior es el más claro reflejo de la realidad que vive el país y del gran fetiche al que nos han querido someter desde las más altas estructuras gubernamentales y empresariales.

Pero el problema no es sólo de las zonas costeras. En la Gran Área Metropolitana (GAM) se encuentra la gran mayoría de las empresas y de la flota vehicular costarricense.

En materia de gestión de los recursos hídricos, los problemas que tiene el país son considerables. Los acuíferos se encuentran en condición de alta vulnerabilidad, que amenaza la salud pública y los ecosistemas. Un alto porcentaje de las aguas servidas son descargadas en forma cruda a los ríos. El sistema de saneamiento de aguas actual apenas cubre un 50% de la población en el Área Metropolitana y un 25% en todo el país. Únicamente el 4% de las aguas residuales reciben algún tipo de tratamiento. No es, por ello, sorprendente que la cuenca del Río Grande de Tárcoles sea hoy la más contaminada de Centroamérica. El sistema tarifario vigente sólo considera el costo de operación y distribución de los servicios públicos asociados al agua, mas no los costos ambientales de la gestión de este recurso. La puesta en práctica del canon de aprovechamiento permite contar con recursos complementarios para el buen manejo del recurso hídrico. En San José se dan los mayores niveles de contaminación y el grado de contaminación del aire es muy superior a las normas internacionales. En esta zona vive el 60% de la población nacional y se encuentran el 70% de la flota vehicular y el 85% de la industria del país. El transporte es la principal fuente de emisión de gases de efecto invernadero en el país, representando un 65% de las emisiones totales. La flota vehicular es el mayor emisor de gases contaminantes a la atmósfera.13

Es así como cabe preguntarse, ¿qué hacen los monopolios como Riteve para mitigar esta condición en el núcleo de desarrollo del país? ¿Es real el proyecto de industrias limpias en Costa Rica?

En relación con la inversión y el desarrollo desmedido en las zonas costeras, es inquietante ver cómo las autoridades, concientes del problema, dan permisos para cualquier tipo de proyecto turístico o de construcción de condominios, sin tomar en cuenta el abastecimiento que estos necesitan. Siguen con la idea de que a mayor inversión (sin invertir en cuidados ambientales) mayor desarrollo y bienestar para la población, siguen creyendo que con el auge en la construcción en la provincia de Guanacaste, toda la población se verá beneficiada, mientras ignoran aspectos fundamentales como la distribución del agua. El problema ya se manifiesta, lastimosamente las acciones no.

Es una tarea intrínseca de las autoridades aumentar los controles ambientales y verificar su cumplimiento en las empresas, tanto las turísticas como las que están fuera de este sector. Y es que si el origen de la problemática se encuentra en la generación excesiva y el tratamiento, prácticamente ausente, de los desechos generados, es precisamente eso lo que debe ser atacado y no pensar que con tener más áreas protegidas se resuelve la situación. Se deben atacar las causas y no los síntomas.

Este ha sido uno de los más grandes errores de las administraciones de gobierno respecto al ambiente, pensar que con tener muchas áreas protegidas basta para cuidar nuestro ecosistema. El gasto público dirigido al ambiente nunca se ha visto reflejado en los controles de contaminación o tratamiento de residuos, precisamente por eso, el problema persiste, aún cuando somos líderes internacionales en temas de protección ambiental.

Riteve es una empresa comprometida con la seguridad vial y el control en la emisión de gases de la flota vehicular, que inicia operaciones en julio del 2002 para ordenar y modernizar todo el proceso de revisión técnica con los más altos índices de calidad y tecnología, con una inversión inicial de más de $23 millones y la capacitación de más de 350 mecánicos, mecánicas, ingenieros y personal administrativo (todos costarricenses). Además, se considera a sí misma una empresa reconocida por la seriedad, responsabilidad, objetividad, transparencia, credibilidad y confiabilidad de su servicio.14 Sin embargo, con los índices anteriores sobre el grado de polución del aire, y sabiendo que estos se deben en un 65% a las emisiones de gases de vehículos, podemos verificar una vez más, que la realidad del país está muy lejos de ser ese paraíso natural prometido por nuestros gobernantes.

El proyecto promovido por la cámara de industrias de Costa Rica pareciera tener buenas intenciones, no obstante, hace falta incluir temas como la planificación del crecimiento tomando en cuenta los recursos naturales, la implementación obligatoria de verdaderas plantas de tratamiento residual, la severidad a la hora de considerar a una industria como “limpia” y otorgarle premios como la bandera azul ecológica o exoneración de impuestos. Estas acciones son un tema predominantemente gubernamental, sin embargo, vemos como es la cámara de industrias la que toma las riendas. Una acción coordinada podría desembocar en mejores resultados, ya que el problema radica en la legislación actual. Si no existen vías para obligar a toda empresa a cumplir con las disposiciones ambientalmente amigables, nunca existirá verdadero compromiso, e incluso contando con estas, considerando la cultura política de nuestro país, el trabajo no garantiza concretización.

¡Actuar ya!

El 4.5% del PIB se obtiene de las áreas de conservación y las dos terceras partes de la cobertura vegetal del país son privadas. Sólo el 11.7% son del Estado.15 Esto quiere decir, que de todo el negocio ambiental el Estado sólo es protagonista de una pequeña parte. Sería de vital importancia que el Estado pudiera captar una mayor cantidad de recursos por esta vía para poder realizar y aplicar de mejor manera las políticas ambientales y turísticas.

El reciente aumento en el presupuesto para el ambiente que pasó de 16 897 a 20 908 millones de colones, lo que significa un aumento real del 17.7%,16 no serviría de nada si se sigue utilizando para lo que ha sido utilizado. Este aspecto incluye el aumento en el tamaño de los refugios (como el de Gandoca-Manzanillo recientemente17), con el viejo concepto de que ambiente se refiere únicamente a conservación de zonas boscosas. De esta manera, el Estado incurre en gastos innecesarios que terminan por socavar los mismos propósitos de las políticas ambientales y no resuelven las causas de la problemática.

Diferentes sectores de la población han manifestado su preocupación por las altas exigencias en los estándares ambientales, ya que esto subiría los costos de producción y ahuyentaría la inversión de los países en desarrollo al volverlos más caros. Sin embargo, no existen pruebas de que el costo de la protección del medio ambiente haya sido alguna vez determinante de las decisiones en materia de inversiones extranjeras.18 De hecho hay factores mucho más importantes a la hora de decidir el destino de la inversión que las obligaciones ambientales, por ejemplo la calificación y costo de la mano de obra, la infraestructura, la posición geográfica, la estabilidad social y política, la seguridad de la inversión, entre otras.

Además de este, existen diferentes argumentos en contra de la aplicación de políticas ambientales que funcionen realmente. Entre ellos se encuentran: que sale muy caro llevar a cabo todo el control en las prácticas productivas de las empresas instaladas en el país y su respectivo apego a las políticas ambientales, que no existe la tecnología necesaria para realizar el cambio hacia métodos productivos más amigables y que cuando exista será muy onerosa su aplicación, que no existe una cultura ambiental en el país, por lo que toda acción se quedaría en la teoría y por más esfuerzo que se haga no funcionará, y que ya Costa Rica tiene el problema solucionado al poseer casi el 30% de su territorio protegido y ser líder internacional en manejo y cuidado del medio ambiente.

Estos argumentos pueden tener algo de cierto en algunos sentidos, pero en su mayoría responden a la idea de país que tenemos. Las salidas a la problemática son muchas y muy viables, lo que ha faltado enormemente ha sido la voluntad política de actuar ya.

A lo largo de este ensayo he tratado de configurar una política ambiental y turística que responda a las necesidades y deficiencias que identifico actualmente en la realidad ambiental costarricense. Es momento de hacer propuestas y contrastar los argumentos anteriores para visualizar posibles vías de acción que potencien las soluciones.

Uno de los principales problemas detectados y que podría sumarse al argumento de que sale muy caro, es la insuficiencia en los recursos disponibles para poner en práctica las políticas ambientales. Por esta razón, se incluye dentro de lo que es política ambiental y turística el aspecto del financiamiento del sector a partir de las ganancias generadas en el mismo. Sólo de esta manera se puede garantizar, debido a la gran cantidad de dinero producido, que el sector acelere su crecimiento para resolver sus defectos. Aquí me refiero principalmente al dinero que llega al Estado proveniente del turismo, por ejemplo en las áreas de conservación de dominio público, que de aumentar ese 11,7% aumentaría el ingreso. Obviamente, este crecimiento debe ser planificado e ir de la mano con una legislación que fomente la participación de empresarios comprometidos con la protección natural, el cumplimiento de las políticas ambientales y turísticas en este sector. O sea, la eliminación o reforma de leyes tipo 6990, cuyo papel no ha sido satisfactorio para el sector, ya que atenta contra la preservación del mismo al invitar a “cualquiera” a invertir en turismo. Sería irónico pedirle al empresario que esta ley promueve que se ponga a gastar en cuidados ambientales. De no ocurrir un cambio legal, entraremos a un círculo vicioso impulsado por la misma legislación.

También, los controles deben ser aumentados y con esto quizá también los costos de producción para el sector. Sin embargo, esto no se traduce de ninguna manera, en la pérdida de competitividad o fuga de inversiones ya que, en muchos estudios se ha demostrado que las políticas ambientales son factores positivos importantes para la ubicación. Esto quiere decir que una empresa o corporación preferirá emprender nuevas actividades en aquellas regiones donde la calidad ambiental sea elevada.19 Además, el hecho de ser una empresa comprometida con el medio ambiente brinda un rango superior de calidad y bienestar para con los consumidores.

Por otro lado, existen muchas tecnologías amigables con el medio ambiente que no son costosas y otras que tal vez lo sean sólo al inicio porque a largo plazo resultan ser muy económicas. Por ejemplo: los empaques biodegradables, los abonos orgánicos, los fertilizantes y plaguicidas que no perjudican la capa de ozono, los paneles solares, la energía eólica, la energía obtenida por biomasa, los biocombustibles (que plantean nuevos retos) y una gama muy amplia de tecnología que puede ser utilizada para realizar el cambio. En este aspecto la política ambiental y turística planteada, sugiere que la innovación debe ser la batuta en el cambio del proceso productivo; la misma debe ser procurada por los ingresos reinvertidos en el sector, lo cual provocará abaratamiento de los costos a largo plazo y mayor disponibilidad de recursos. Esto con énfasis en el sistema operativo turístico.

Si se logra el financiamiento del sector ambiental por parte de las actividades turísticas que cumplen con las condiciones necesarias que se han planteado, los problemas que encierran las áreas de conservación y las costas en general, conseguirían resolverse solos. Esto permitiría la concentración del gasto público dirigido al ambiente hacia los sectores urbanos donde, como se ha dicho, se concentra el problema de contaminación. De esta manera se habla de un redireccionamiento del gasto público hacia el verdadero problema que tiene el ambiente, las ciudades como San José.

Cuando las zonas turísticas comprendan que su sobrevivencia está sujeta a la protección del ambiente, y que este puede ser protegido con los recursos derivados del turismo, entonces se pondrá en práctica el proceso de retroalimentación. Sólo así podrá pensarse en otorgar premios o incentivos como la exoneración de impuestos (si y sólo si la empresa ya cumple con las metas de la política ambiental, que es una de las razones por las cuales se cobra el impuesto).

Necesitamos atacar la problemática en esas dos partes. Primero en las zonas costeras y áreas de conservación que luego puedan mantenerse solas con los ingresos del turismo, y posteriormente dedicarse a la zona urbana que contempla todo un tema.

En el ámbito de la educación y cultura ambiental, debe comenzarse por dejar de mentirle a la gente diciendo que nuestro país es un paraíso ambiental. Al contrario, se le debe informar de la situación actual en muchas regiones del país e incentivarle a realizar acciones a nivel comunal. El gasto público debe fomentar esto.

Así es que la adivinanza no será muy difícil de responder, ahora sabemos que el país que tenemos no ha resultado ser ese líder internacional, esa luminaria de la protección ambiental, y que más bien debemos comenzar a trabajar duro por hacer del mito una realidad. Eso sí, ¡debemos actuar ya!

Mariano Salas N.

08/11/07

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1 Ministerio de Planificación y Política Económica (MIDEPLAN). (2007) Plan nacional de desarrollo “Jorge Manuel Dengo Obregón”: 2006-2010. San José-Costa Rica: MIDEPLAN
2 LaNación, 15 de octubre, 2007.
3 LaNación, 16 de octubre, 2007.
4 LaNación, 21 de octubre, 2007. Pág. 6
5 LaNación, 16 de octubre, 2007. Págs. 4 y 5
6 Ministerio de Planificación y Política Económica (MIDEPLAN). (1997). [En línea] Página electrónica del Sistema Nacional para el Desarrollo Sostenible (SINADES): Resultados y Perspectivas del Desarrollo Sostenible en Costa Rica: Evaluación del Consejo Nacional de Desarrollo Sostenible para el Proceso de evaluación Río +5, febrero, 1997. [Consultada el 4/11/07]. Disponible en:
http://www.mideplan.go.cr/sinades/PUBLICACIONES/cambio-actitud/Articulo%20Evaluacion%20Rio%20+%205.html
7 LaNaciónDigital [En línea] Página electrónica de LaNación. [Consultada el 4/11/07] Disponible en:
http://www.nacion.com/traspaso98/fcuentas.html
8 Ley de Incentivos para el Desarrollo Turístico N° 6990 del 15 de Julio de 1985.
9 Ministerio de Planificación y Política Económica (MIDEPLAN). (2007) Plan nacional de desarrollo “Jorge Manuel Dengo Obregón”: 2006-2010. San José-Costa Rica: MIDEPLAN p.76
10 Cámara de Industrias de Costa Rica[En línea] Página electrónica de la Cámara de Industrias de Costa Rica [Consultada el 21/10/07] Disponible en: http://cicr.com/index.php?option=com_content&task=view&id=72&Itemid=94
11 AlDía 10 de noviembre, 2003.
12 MIDEPLAN. Op. cit.. p. 75
13 Ibid págs.74 y 76
14 Revisión Técnica de Vehículos de Costa Rica [En línea] Página electrónica de Riteve S&C [Consultada 6/11/07] Disponible en: http://www.rtv.co.cr/
15 MIDEPLAN Op. cit. p.76
16LaNación 31 de agosto, 2007. Pág. 21
17LaNación 25 de octubre, 2007. Pág. 15
18 Ministerio de Hacienda [En línea] Página electrónica del Ministerio de Hacienda [Consultada el 5/11/07] Disponible en: http://www.hacienda.go.cr/centro/datos/Articulo/An%C3%A1lisis%20de%20la%20Globalizaci%C3%B3n.doc
19 Ibid.

¿Qué me dice Salvador Allende hoy?



Allende tiene un mensaje particular para los costarricenses de hoy. Su experiencia nos permite valorar las opciones de cambio que tiene nuestro país, el cual debido a su idiosincrasia y cultura democrática, rescata de Salvador Allende su espíritu civilista y su decidida manera de hacer política y llevar a cabo la transformación chilena. La política de Allende es profundamente ética, evasiva de toda noción de violencia o de armas para obtener, fundamentar y sostener su gobierno. Por esta razón constituye un referente imprescindible para todos los costarricenses que hoy promovemos un cambio, así como él una vez lo propuso en Chile.
No podemos olvidar que Salvador tardó años para alcanzar la presidencia de su país, presidencia, dicho sea de paso, lograda por la vía democrática, pacífica e institucional; la misma que tuvo que morir con él para ya no renacer más. Y no renace más porque Chile cayó en una dictadura ultra conservadora, aunada por los Estados Unidos, y hoy, continúa por un camino muy lejos de lo que Salvador hubiera esperado. Aquel 11 de setiembre de 1973 fue un duro golpe en la historia política de Chile, golpe que ha venido a reivindicarse, ahora que el mundo dio vuelta y la moneda cayó del otro lado, en un gran golpe para la historia estadounidense y mundial, marcando, según algunos, una nueva era política.
En alusión a esto el trovador cubano Silvio Rodríguez recita en su canción, Cita con Ángeles, las siguientes palabras:

“Setiembre aúlla todavía,
su doble saldo escalofriante,
todo sucede un mismo día,
gracias a un odio semejante,
el mismo ángel que allá en Chile
vio bombardear al presidente,
ve las dos torres con sus miles
cayendo inolvidablemente.”

No se crea aquí que dicha catástrofe es el precio merecido, fruto del odio sembrado en el mundo, de los Estados Unidos. No se trata de caer en el mismo juego que los imperialistas, sino de vencerlos de la mano con la verdad, la solidaridad y la paz, se trata de vencer con todo lo que ellos predican pero no aplican, para que la victoria sea real y duradera. El lema de campaña de Allende decía: “A todo vapor con Salvador”, hoy que ya no está nos dice: “A todo vapor con el valor”, “A todo vapor con el amor”, “A todo vapor con el calor”.
Calor, valor y amor que el pueblo costarricense, y sobre todo su juventud, poseen, pero que están cohibidos por una cultura de apatía política fomentada por los mismos gobernantes, quienes con su mal actuar, invitan a que el pueblo los ignore para ellos seguir perpetuándose en el poder.
Hoy Salvador Allende me dice que la fuerza de la juventud es lo único que me permitirá ser revolucionario, pero no esa fuerza que se acaba con la vejez, no esa fuerza que desvanece con los años el rostro fresco y vivo que da la juventud, sino aquella fuerza de habita en el corazón y lo alimenta, aquella fuerza que rejuvenece con los años los sentimientos más íntimos de la injusticia ajena, de la ecuanimidad con el prójimo, aquella fuerza que se queda con los verdaderos revolucionarios y los acompaña siempre, por más débiles y arrugadas que sus manos estén, sus mentes y sus pensamientos siguen teniendo la lucidez y la valentía de un espíritu joven, nervudo y pujante.
Pero no todo es puro coraje y esperanza, Allende también nos llama a recapacitar y a ser más analíticos, más reflexivos. Nos dice que no nos pase lo que a él, que aún teniendo todo el valor, todo el coraje, toda la esperanza, las ganas, la valentía y la disposición de un pueblo, no tenía los medios suficientes para hacer valer todos esos sentimientos. Hoy nos dice que sí, que los valores y principios son fundamentales e inalienables, pero también nos dice que es necesario crear en torno a ellos una estructura que los defienda, que dé todo por ellos. Salvador dio incluso su vida por los principios que defendía, pero se lo impidió a los ciudadanos y los llamó a que no lo hicieran por oponerse a generar una guerra civil que traería más sangre. De ese acto tan altruista, de ese suicidio altruista diría Durkheim, hoy se arrepiente Allende, y por eso pide a los jóvenes no ser tan filántropos o más bien serlo de una manera más reflexionada, con un mayor equilibrio entre razón y pasión.
Nos dice hoy Salvador Allende, que la calma y la prudencia no son virtudes que se aprehenden con la experiencia de la vida, que el temple del gobernante nunca debe minimizar su proyecto revolucionario, sino, por el contrario, la prudencia es parte del joven que cultiva la autocrítica y la reflexión interna, la calma sólo un estado anímico inmutable que es necesario romper de vez en cuando y el temple, la armadura donde se amalgaman razón y pasión, rebeldía y obediencia, incertidumbre y certeza. Esa es la armadura de un gobernante revolucionario y por eso eternamente joven, del que es prudente con la prudencia y así no se excede en medidas de precaución aunque sí las tome en cuenta, del que más allá de buenas pretensiones tiene planes y propuestas concretas y asibles.
Salvador Allende ajusta hoy sus gafas para dirigir su mirada hacia nuestra Costa Rica y ver en ella, cual agricultor veterano, el caldo de cultivo y las propiedades del suelo que harán germinar su proyecto revolucionario. Porque ha podido ver, en esta pequeña parcela de la humanidad, que no existe un ejército que pueda atentar alguna vez contra un proyecto de tales magnitudes, que hay una institucionalidad que se respeta en buena medida y que la paz y el respeto por los derechos humanos se cumplen como una herencia histórica. Sin embargo, como ha podido aprender de sí mismo, y ahora que su cráneo está partido permitiendo el rebose de su conocimiento para provecho nuestro, nos mira con una mano adelante y otra atrás, porque sabe que no todo lo que parece apto e idóneo lo es verdaderamente. Lleva su mano delantera, la izquierda, con un único dedo erguido, el único que tiene la capacidad de indicar donde será el renacimiento de lo que alguna vez impulsó, y trae su mano trasera, la derecha, convertida en puño fiero, listo para atacar aquello que amenace lo señalado.
Así, Allende a partir de su propia experiencia, me dice que los seres humanos imprescindibles son aquellos que además de tener una ética integral y de diamante, tienen también una fragilidad que sólo los hace más fuertes y un sentido común que les impide mudarse a los cielos y vivir allí para olvido de su gente.
Así también, nos pide hoy Salvador, que nunca maduremos políticamente, que conservemos la pubertad de la política como una de nuestras características, porque la madurez política viene siempre acompañada de la aceptación de sus vicios, de ver la corrupción y los abusos como parte de ella, de aceptar como normales y dadas las injusticias del mundo, de acostumbrarnos a que siempre alguien sale perdiendo y ese alguien siempre es el pueblo.
Salvador Allende me dice hoy, que el único y verdadero revolucionario es aquel que tiene la capacidad de revolucionarse a sí mismo, de cambiarse a sí mismo, de no aferrarse a una idea que consideró alguna vez brillante. Los falsos revolucionarios conquistan el poder, implantan sus ideas y nunca más las modifican, creyendo que el proceso de mejoramiento social ha llegado a su fin con ellos, convirtiéndose en épocas pasadas, sólo en conservadores del futuro. Aún si es su propio proyecto, aún si son sus propias ideas las que hay que cambiar, el verdadero revolucionario tiene la personalidad, la calma, el realismo y el temple para hacerlo y liderarlo, porque sabe que así se reivindica, porque sabe que así revoluciona.

"El dirigente político universitario tendrá más autoridad moral, si acaso es también un buen estudiante universitario".
Salvador Allende.




Mariano Salas N.