domingo, 7 de diciembre de 2008

Contradicciones humanas

Ugolina: -Todo el mundo es una barbarie, aquí no se puede hablar de civilización cuando tenemos a un grupo de dirigentes mundiales que todos los días permite y ocasiona guerras a nivel internacional. Hemos viajado al espacio, desarrollado tecnologías avanzadísimas, construido edificios y sistemas maravillosos; pero no hemos podido eliminar el hambre, la ignorancia y la enfermedad. No hay civilización donde existe un comportamiento egoísta y miope, no hay humanidad donde lo más generalizado es la codicia, la violencia y la destrucción ambiental. No somos civilizados ni somos humanos.

Tripokotpin: -Pero Ugolina no seas tan pesimista. No resaltes sólo lo negativo para hacer ver lo humano como un tarro de mierda. Se te olvida, creo que por conveniencia, que la humanidad también es amor, solidaridad, bondad, caridad y colaboración. Se te olvida que muchas de las enfremedades que antes mataban a millones, hoy ya son tratadas gracias al avance científico, que la pobreza en algunos países ha sido reducida considerablemente y que la educación es también uno de los pilares que ha hecho posible el progreso que hasta hoy hemos tenido. Reconozco, eso sí, que no han sido eliminados los principales problemas que acosan la humanidad, pero el hecho de que esté acosada no quiere decir que no sea humana.

Ugolina:- Sí... ¿será que sólo somos una gran contradicción? ¿Una suma de voluntades antagónicas que en total resulta cero? ¿Un colectivo de manos que hacen junto a un colectivo de otras que deshacen?

Tripokotpin:- Parece ser que así es Ugolina. Esa es la condición humana.

Ugolina:- ¿Pero es eso lo que queremos ser?

Tripokotpin:- No. Yo quisiera ser puro bondad, todo amor y amistad, no tener contradicciones y llevarme bien con todo el mundo. Quisiera encontrar consensos para toda trifulca que surgiera, solución para todo mal posible, ser perfecto. Pero sólo dios es así, nosotros no, y aunque queramos no podremos. Sólo somos personas.

Ugolina:- Parece que es así. Estamos condenados entonces a ser una profunda contradicción... aunque no estoy convencida...

Tripokotpin:- ¡Convéncete y vive la vida! Esa es nuestra naturaleza y no hay nada que hacer para cambiarla.

Ugolina se fue como siempre, sin decir nunca adiós. Caminando hacia su casa pensaba. No podía convencerse de algo que no creía. Creía, eso sí, que era muy obvio, pero no por eso tiene una que convencerse de algo, reflexionó.
En ese momento la envolvió el crepúsculo, lógico y cotidiano como pocas cosas, pero también increíble y maravilloso como ninguna. Y recordó una canción que decía: "nunca seremos perfectos pero nunca dejaremos de tratar de serlo, por amor". Esa noche comprendió su filosofía y trató de vivirla a como pudo.

Flogístomo.

No hay comentarios: