Un dado se ha escapado,
anda por el mundo de mano en mano,
de soplo en soplo.
No sabe adónde ha llegado,
vestido de blanco,
vestido de negro.
De todo juego el azar lo despidió,
de su suerte él nunca se encargó.
Vivió y ganó,
perdió y murió,
pero el dado nunca se encontró.
¿Dónde estás dado fugaz?
¡Tantas caras y ni una me das!
¿Son posibles seis oscuridades?
¡No me hagas pensar calamidades!
Fuiste hecho para dictar destino,
aunque ni hayas escogido tu camino.
No gusta tu condición,
das y quitas sin razón,
ni conocer parangón.
Callejón sin salida
convertido en modo de vida.
Acertijo de dos mundos
en dilema universal.
Dado mutilado por tanto caminar,
dado besado por tanto alegrar.
¿A cuántos has engañado?
¿A quienes quisiste condenar?
Dado ensangrentado por la sangre
ensangrecida de quien sangra.
¿No se siente avergonzado de ser un dado?
Quizá un día menos manipulado
podamos hablar de su más negro lado,
ese que es su máximo expresar.
Mario Sillas
No hay comentarios:
Publicar un comentario