miércoles, 23 de julio de 2008

¿Cómo educar un pueblo estúpido?


Nivek Sasac (1)


El sistema educativo, los espacios culturales, los medios de comunicación, la publicidad y los patrones tradicionales, serán los pilares para la educación más erudita posible. Esta será necesaria para crear al ciudadano superior, el que respeta el sistema político, el status quo, el que vela por las tradiciones que forjaron la Nación libre, soberana y próspera que hemos construido a través de los años de vida republicana.
De nada servirá tener ciudadanos estúpidos que cuestionen la forma en que ha de llevarse a cabo el poder y la voluntad del gobierno democráticamente electo, estos son todos unos alborotadores del orden social, lo que hacen es perder tiempo valioso en discusiones efímeras e intrascendentes, quién los quiere, ni ellos mismos se aguantan, creen solucionar el mundo con protestas callejeras y se hacen llamar muy patriotas atentando contra la estabilidad y buena marcha que el país ostenta.
Desde niños debemos inculcarles el miedo hacia la autoridad y las negativas consecuencias de no obedecerla, enseñarles todas las glorias vividas en el pasado para crear el imaginario colectivo de habitantes de un gran país y el insulto que significaría el decir media palabra contra él. No toleraremos el menor cuestionamiento hacia tan noble patria.
Nada que pueda involucrar a alguno de los actuales gobernantes del país, a menos que sea algo muy positivo y que aumente su popularidad y buena reputación, podrá ser siquiera mencionado en las aulas de nuestras escuelas, colegios e incluso universidades, que son, sobra decirlo, los cuarteles de nuestra patria sin ejército, porque la democracia se defiende con conocimiento y amor por ella, no con cuestionamientos y ataques, armados o retóricos, que puedan venir de cualquier subversivo o resentido social.
El crear una sociedad paralela, en la que todos somos partícipes de su solidaria construcción, excelentes condiciones sociales reflejadas en los estadísticos internacionales, la justa repartición de la riqueza y la primacía de la justicia, debe ser el objetivo general de nuestro sistema educativo.
Lo anterior permitirá al gobierno realizar todas las políticas consideradas necesarias sin que el pueblo esté muy consciente de ello, y por lo tanto, sin que cambie su percepción nacional. Por decirlo de otra manera, y con el único afán de que quede más claro, sería como hacer que el pueblo esté detrás del palo, viviendo en un país de hace, no sé, unos 50 ó 60 años, aunque en esa época no haya existido tal paraíso, la historia se encargará de crearlo y enseñarlo.

Bien sabido es, hasta por el más estúpido de nuestros habitantes, que los espacios culturales se convierten en los reproductores de la cultura dominante. Por dicha que la cultura dominante la podemos imponer desde acá arriba, y contando con cada uno de los pilares que he mencionado, la tarea se nos hará bien fácil. Esto será como robarle un dulce a un niño, aunque dicha expresión ya esté más que gastada. Las obras teatrales, las películas, los programas de televisión, los actos públicos, los juguetes de los niños, los libros, la publicidad, los chistes, los poemas, las novelas, los cuentos, los mandamientos y los evangelios deberán encargarse de reproducir, cual célula cigótica, los patrones de la cultura dominante y de ridiculizar y chotear a quien se atreva a cuestionarlos.
Esa cultura dominante se caracterizará por ejemplo, en los gustos y preferencias de nuestro padre, el jefe de Estado y excelentísimo Sr. Bombetín Puro Promesas. A él lo que le gusta es mantener una imagen de padre y señor nuestro, y es que realmente lo es, por algo el pueblo Soberano lo ha colocado ahí, para que nos dé rumbos, con su prestancia y presencia ilumina el rostro y da esperanzas hasta al más miserable de los seres humanos, si es que ser humano se le puede llamar a alguien así.

Se ha dicho muchas veces que la cultura es algo subjetivo, que tratarla es como meterse en camisa de once varas y que nunca podremos sustentar argumento lógico, defendible, objetivo o válido para cualquier percepción, ya que ésta varía de persona en persona y de pueblo en pueblo. Pues bien, también se ha dicho que muchos de los problemas que aquejan a nuestro pequeño país son de índole cultural, y que por lo tanto su solución sólo puede provenir de un cambio en ella, por intratable que parezca. ¿Qué hacer entonces?
Manipularla. Utilizar la cultura para nuestro favor, para el interés nacional, para el bien común que todo lo revisten, para lo que se necesite. Si nuestro pueblo vive en un consumismo galopante, es porque la publicidad le dice que para ser feliz lo que necesita es tener el celular último modelo, o el mejor automóvil, si el pueblo vive en una ignorancia que nos es indiferente y hasta nos beneficia, será porque las élites del poder no han querido divulgar todo lo que debería saberse. En un mundo globalizado el poder radica en la información, hasta viejo es este cuento. El mismo Goebbels ya lo sentenció: “Una mentira repetida dos veces se convierte en verdad”. Este es el principio que debemos utilizar, si no nos convence, mire lo que lograron los alemanes haciéndolo, y nuestro pueblo, por pequeño que sea, es igual o hasta más fuerte que el ario.
Más fuerza lograremos cuando las generaciones futuras reproduzcan estos patrones que les serán heredados de padre a hijo, de madre a hija, y así alcanzaremos lo que anhelamos, que nos recuerden como “los que rescataron la buena política, la política que logra resultados, la política cristalina”. Porque los jóvenes son clave en todo el tema de la cultura, sin ellos, quiénes continuarían con sus prácticas, quiénes sostendrían todo este subsistema social a veces subestimado, ellos mismos son también los que podrían derribar toda nuestra gloriosa construcción, quién quita que un día aparezca el virus del “darse cuenta” y comiencen a retroceder en toda esta maravilla de país que les hemos dibujado en la mente y la imaginación. Por eso es vital crear campañas de promoción para todos los programas del gobierno, gastar hasta las donaciones que nos llegan de países amigos, tengan destino preestablecido o no, poner caras jóvenes para que estos se identifiquen con nuestra política, fortalecer juventudes partidarias que reproduzcan nuestros patrones tradicionales e inviten a otros intelectuales de nuestro corte a unírseles, inventar campañas de desprestigio a toda esa sarta de partiduchos moralistas, que buscan nuevos valores donde no los hay, que se dicen defensores de la verdad y la transparencia cuando lo único que hacen es obstruir e impedir el desarrollo del país, que se dicen poseedores del monopolio de la verdad cuando la verdad es que quien ataca a nuestra patria, aún cuando tiene sus defectos (debemos reconocerlo si somos realistas), es el verdadero traidor, ya eso lo dijimos antes.
La estrategia está en hipnotizar al pueblo, nada nuevo es esto para el mundo, pero sí lo será en nuestro país donde todo llega tarde y tergiversado. Quien defienda a su patria, quien la ame y la respete, quien dé su vida y su muerte por el nombre de su padre, valuarte de la Nación, quien delegue su poder en los gobernantes dócilmente, quien reproduzca los patrones tradicionales hacia sus descendientes, quien no chiste contra la palabra del poder legítimamente investido, quien reclute grupos de adoctrinamiento, quien pague campañas multimillonarias para serruchar el piso a los demás y multiplique así la tradición, quien defienda nuestro discurso de paz frente a los hechos ciegos y tergiversados, quien se encargue de subjetivizar los hechos sobremanera e inculcarlos en las mentes de los hombres, quien defina las cosas de acuerdo al esquema general impuesto, quien cuya opinión sea la de los medios de comunicación, quien imponga la moral conforme a los principios nacionales, quien enseñe la ética a imagen y semejanza de nuestro amo y señor, quien ostente el heroísmo de amalgamar los modos de vida en una sola esencia y haga de esa esencia un servil sometimiento a la autoridad democrática, ¡Ése! Hijo pródigo, será el más perfectamente educado y civilizado ciudadano.


(1) Nivek Sasac, ingeniero autodidacta, escritor de títulos como "Política y moral", "Educación Especial" y "El político: desde adentro", colaborador del diario pakistaní "El país real" y miembro de la cúpula gobernante de ese país.

La pobreza de Arias

Según datos oficiales a noviembre de 2007, el 16,7% de los hogares en Costa Rica está bajo la línea de pobreza, mientras que ese rubro el año 2006 era del 20,2%; es decir, hubo una reducción del 3,5% en el índice en un plazo de 12 meses.
Los resultados fueron dados a conocer por el Colegio de Profesionales en Ciencias Económicas de Costa Rica al estudiar la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples 2007, hecha por el INEC.
La investigación establece que para que una persona sea pobre debe tener un ingreso mensual menor a ¢54.160. Si supera esa cifra, entonces no califica para la línea de pobreza.
Por ejemplo, si una familia de cuatro miembros tiene un ingreso mensual de ¢200 mil, entonces se considera pobre porque el promedio por persona sería menor a ¢54.160.
Una familia está dentro del rango de pobreza extrema cuando sus ingresos mensuales no alcanzan para comprar la canasta básica, aproximadamente ¢24.800.

Así de sencillo se establece el parámetro para medir la pobreza en nuestro país. Pero ahora veamos los “programas sociales” del actual gobierno… recuerden la cifra: ¢54 160.

1- Programa Avancemos: transferencia monetaria condicionada a familias beneficiarias en condición de pobreza para favorecer la permanencia y conclusión de adolescentes en la secundaria.
Metas:
-Atender a 130.000 estudiantes adolescentes provenientes de familias en condiciones de pobreza.
-Establecer un mecanismo de ahorro para 46.650 estudiantes adolescentes.
El Programa también dice: “Dado que el fin del Programa es contribuir a superar la condición de pobreza, el beneficio se mantendrá en tanto el o la estudiante permanezca en el sistema educativo o hasta que se gradúe o
se compruebe que la familia ha superado esa condición”.
En los niveles 11º y 12º las transferencias monetarias son de ¢45 000 y ¢50 000 mensuales respectivamente. Estas disminuyen hasta el nivel 7º con ¢15 000, de manera que es un incentivo para el estudiante que avanza en el colegio porque cada año gana más plata. Sin embargo, puede notarse como las cifras se acercan “apenitas” al monto de los ¢54 160, lo cual desvela el objetivo de atacar la pobreza por los números y no por sus causas reales. Sobre todo cuando nos percatamos que los estudiantes beneficiarios gastan ese dinero en la compra de celulares y otros artículos, en vez de utilizarlos para la compra de útiles, uniformes y demás recursos necesarios para la educación. El Programa Avancemos no previó la regulación del uso del monto que otorga a sus estudiantes participantes.

2- El discurso de “rendición de cuentas” del Presidente Arias del primero de mayo de 2008, construye una “pared” de inversión social en la que incluye como los principales aspectos el programa antes descrito y el aumento en las pensiones del Régimen No Contributivo de la CCSS. Estas últimas hoy se encuentran en ¢57 500 mensuales, curiosamente apenas “por encimita” del usurero límite de los ¢54 160.

3- El gobierno anunció que entregará ¢50 000 mensuales a familias pobres en su nuevo Plan Nacional de Alimentos, con el fin de paliar los efectos de los altos precios de la canasta básica.

Alguien conformista, que no conozca sobre la verdadera condición de la pobreza en Costa Rica y que se deje llevar fácilmente por las apariencias, podría decir que esas medidas son buenas, o por lo menos reaccionar con un “peor es nada”, cayendo en el juego del gobierno.
Así es como intenta este gobierno luchar contra la pobreza, amparándose en una cifra ridícula que cualquier jefa de hogar, cualquier asalariado común, sabe que no es suficiente para no ser pobre o satisfacer las necesidades básicas. Porque debemos tener cuidado con lo que el Presidente nos dice en su discurso, él no habla de la satisfacción de las necesidades básicas, sino de la satisfacción de las necesidades más básicas. ¿Qué significa esto? ¿Acaso que apenas puedan sobrevivir? Para nadie es un secreto que ¢54 160 por persona por mes no alcanza ni para tener las tres comidas diarias. Agreguémosle a esto el aumento en las tarifas de los buses, de los taxis, el aumento en la electricidad, en el agua, en la gasolina, el diesel y los alimentos. Y el monto risible utilizado para medir la pobreza no se mueve, y por ese motivo, con mucha más razón, se aprovechan para regalar plata y “disminuir” la pobreza en su manera más superficial.
Todos sabemos que regalar plata no es una manera efectiva para luchar contra la pobreza, que pone en riesgo el equilibrio macroeconómico del país, que genera “adicción” por parte de aquellos beneficiados y los convierte en “teta del Estado”, que tarde o temprano tendrá que pararse el festín y la pobreza se disparará cuando eso suceda y que detrás de eso, está la ambición de gloria del señor Presidente. Querrá ser recordado como el Gobierno que disminuyó la pobreza y que cuando vino otro y eliminó esas “políticas” porque el fisco no aguantaba más, entonces volvió a subir la pobreza.
No se trata más que de políticas populistas que pretenden solucionar el problema más grave de nuestro pueblo con medidas irresponsables, medidas que no están comprometidas verdaderamente en resolver el problema de fondo, medidas tipo “maquillaje”.
Existen otros métodos para medir la pobreza, como el de Necesidades Insatisfechas, según el cual, la pobreza en Costa Rica alcanza un porcentaje cercano al 70%. ¿Se atreverá algún gobierno a cambiarse a este modelo de medición que sí nos habla con la realidad? Difícilmente. La gente inmediatamente pensaría que durante esa Administración la pobreza se disparó por culpa de sus gobernantes, de manera que se convierte en una medida muy impopular y con altísimo costo político.
Aunque lo ideal sería utilizar este método para tener bien claro el estado de la pobreza en el país y, a partir de ahí, establecer con mayor claridad verdaderas políticas que la ataquen, lo cierto es que aún sin cambiarlo, la Administración Arias Sánchez yerra al combatirla.
Como agentes de cambio en nuestra sociedad, no debemos permitir (¡debemos denunciar!) la continuación de estas prácticas usureras (porque tienen un interés desmedido en hacer parecer que la pobreza disminuye, a toda costa) y tradicionalistas, las cuales lejos de hacernos mejorar, perpetúan el status quo de desigualdad e indiferencia que más perjudica a nuestra población.
De no hacerlo, como dice el Presidente: “Seguiremos avanzando”… ¡hacia el abismo!

Conciencia del ego socialdemócrata (para los pericos)

¡Somos socialdemócratas!
Porque privatizamos el acceso al servicio del agua.
Porque creemos en la desigualdad del neoliberalismo.
Porque al papel del Estado no le damos tregua.
Porque su significado lo construimos nosotros mismos.

¡Somos socialdemócratas!
Porque desmantelamos al agricultor nacional.
Porque copiamos los modelos del norte.
Porque nuestro caudillo es un héroe mundial.
Porque imitamos las acciones de su neoliberal corte.

¡Somos socialdemócratas!
Porque nos autodenominamos así.
Porque don Pepe nos contó lo que era la socialdemocracia.
Porque hoy profundizamos la brecha social con su bisturí.
Porque el mejor medio para practicarla es la autocracia.

¡Somos socialdemócratas!
Porque aprobamos TLC’s.
Porque la pobreza y la ignorancia son nuestra base electoral.
Porque en manipulaciones y corrupción somos el abecé.
Porque nos creemos el último vaso de agua en Sardinal.[1]

¡Somos socialdemócratas!
Porque con el libre mercado dejamos hacer y dejamos pasar.
La cocaína y la marihuana que ya no decomisa Berrocal.
Porque las políticas sociales se las dejamos al azar.
Porque lo que al pueblo le conviene es dejar todo igual.

¡Somos socialdemócratas!
Porque sabemos que el agricultor nacional puede competir.
Porque los millones de dolores en subsidios para el norte son nimiedades.
Porque el trabajo de los buenos pobres es saber delinquir.
Porque nuestra gente viene de las más humildes comunidades.

¡Somos socialdemócratas!
Porque respetamos las leyes electorales del país.
Porque no vemos más allá de nuestras cuatro paredes.
Porque a la corrupción la cultivamos de raíz.
Porque Liberación Nacional es la Santa Sede.

¡Somos socialdemócratas!
Porque nacimos de la lucha armada.
Porque el socialismo lo construimos con neoliberalismo.
Porque sin libre mercado no seríamos nada.
Porque a punta de discurso disfrazamos más de lo mismo.

¡Somos Socialdemócratas!
Porque los papelitos hablan.
Porque los papelitos dicen “Socialdemócrata”.
Porque en nuestra mente los enclavan.
Porque seguimos a un chistócrata.

[1] Frase célebre de un gran camarada.
Chantal Gómez

lunes, 21 de julio de 2008

El dado

Un dado se ha escapado,
anda por el mundo de mano en mano,
de soplo en soplo.

No sabe adónde ha llegado,
vestido de blanco,
vestido de negro.

De todo juego el azar lo despidió,
de su suerte él nunca se encargó.

Vivió y ganó,
perdió y murió,
pero el dado nunca se encontró.

¿Dónde estás dado fugaz?
¡Tantas caras y ni una me das!
¿Son posibles seis oscuridades?
¡No me hagas pensar calamidades!

Fuiste hecho para dictar destino,
aunque ni hayas escogido tu camino.

No gusta tu condición,
das y quitas sin razón,
ni conocer parangón.

Callejón sin salida
convertido en modo de vida.
Acertijo de dos mundos
en dilema universal.

Dado mutilado por tanto caminar,
dado besado por tanto alegrar.
¿A cuántos has engañado?
¿A quienes quisiste condenar?

Dado ensangrentado por la sangre
ensangrecida de quien sangra.
¿No se siente avergonzado de ser un dado?

Quizá un día menos manipulado
podamos hablar de su más negro lado,
ese que es su máximo expresar.

Mario Sillas

No hay fracaso en el sueño

Quien tenga con claridad la solución de su realidad,
y seguro de sí lanzarse a conquistar la fantasía,
le digo que su día ha perdido sentido con sinceridad.

No es héroe aquel que visualiza su meta,
con los pies en la tierra consciente de ella,
realizado como ser humano en la mentalidad,
concentrado a la tarea de su humanidad.

¿Qué será de él cuando llegue la noche
y no haya motivo para encender el día?
¿Qué será de su día cuando ya encendido
no exista motivo para esperar la noche?
¿Cómo hará para cargar su vida si ya
muerto en vida no hay razón para vivirla?

Con el sueño en el bolsillo,
con el alma retirada,
sin empeño en el espíritu,
ni pasión en la encrucijada.

Fue capaz de resolver su vida
y ganar la salvación prometida,
aunque ya no quiera vivir su día,
ni espere morir su noche.

¿Qué has hecho de tu coche?
¿Por qué te abandonó en la vía?
Sé que tu no lo querías,
¿pero acaso respetó tu guía?

No hay fracaso en el sueño,
cuando aquel se vuelve utopía,
tendrás razón para vivir tu día,
y olvidarás que existe la noche.

Caminarás eternamente hasta
la ausencia del fin, renunciarás a la
salvación para mantener tu alma en
el trajín, y sólo así saborearás la vida
desde tu jardín.

Mario Sillas